Te explicamos por qué tarda la vacuna contra COVID-19

Si algo nos enseñó la presente crisis de salud es que el tiempo apremia, y a pesar de que nos parezca una eternidad la pandemia y nos preguntamos por qué tarda el desarrollo de vacunas contra COVID-19, la realidad es que los laboratorios y expertos nunca habían trabajado tan rápido.

Gobiernos, farmacéuticas, centros de investigación y universidades de todo el mundo se encuentran trabajando contrarreloj para desarrollar una forma eficiente de combatir al SARS-CoV-2.

Hasta el día de hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) registra más de 169 candidatos en desarrollo a vacuna, de los cuales 27 se encuentran en fase 1, 14 en fase 2, 11 en fase 3 y 5 han sido preaprobadas para uso limitado según el rastreo de vacunas del New York Times.

¿Qué son las fases y por qué tarda el desarrollo de vacunas contra COVID-19?

Foto: Chokniti Khongchum / Pexels

Para que una vacuna sea aprobada y pueda ser manufacturada a gran escala es necesario que las entidades que la están desarrollando cumplan con ciertos requisitos y pruebas.

A continuación, se describen a grandes rasgos cada una de estas fases y el tiempo aproximado de desarrollo de cada una:

En la fase preclínica (2 años) se hacen ensayos sobre células y si éstos son satisfactorios, se procede a aplicar la vacuna en ratones o simios para ver si producen una respuesta inmune.

Durante la fase 1 (1 a 2 años) la vacuna es aplicada en un número reducido de personas para comprobar su seguridad y dosis, así como confirmar que estimule el sistema inmune.

Para la fase 2 (2 a 3 años) se vacuna a cientos de personas divididas en grupos, como niños, adultos, ancianos, y se estudian los efectos que hay en cada uno de ellos.

En la fase 3 (2 a 4 años) la aplicación del prospecto a vacuna se inyecta en miles de personas, de las cuales algunas recibirán placebos, y se comprueba tanto la respuesta inmune, la efectividad de la vacuna (es decir si se contagian o no con la enfermedad), y se comparan los resultados entre los que recibieron la vacuna y el placebo.

En esta fase incluso es posible encontrar efectos secundarios o reacciones alérgicas a la vacuna.

Finalmente, en la fase de aprobación (1 a 2 años), y con los registros de las fases anteriores, las entidades reguladoras de cada país pueden decidir qué vacuna va a ser administrada en su territorio. En México la entidad responsable de esta aprobación es la COFEPRIS.

Esto nos da un total aproximado, en el mejor de los casos, de 8 años entre los estudios preclínicos y la aprobación de una vacuna.

También hay vacunas preaprobadas

Existen también vacunas preaprobadas o con uso limitado, de las cuales sólo China y Rusia han accedido a su uso sin esperar a los resultados de la fase 3.

Este tipo de preaprobación podría parecer una medida radical y pocos gobiernos se aventuran a utilizar este método. Sin embargo, puede existir una combinación entre fases.

Una manera de acelerar el desarrollo es combinar las fases 1 y 2 en una sola, es decir, administrar la vacuna a cientos de personas y monitorear su reacción a la misma.

Existen distintos tipos de vacunas

Foto: RF._.studio / Pexels

No todas las vacunas son desarrolladas de la misma forma e incluso no todas están hechas igual. Existen diferentes formas de atacar al virus y eso determina la clasificación de las vacunas.

Vacunas genéticas: Vacunas con uno o más genes del coronavirus que son utilizados para generar una respuesta inmune.

Vacunas de vectores virales: Este tipo de vacunas contienen un tipos virus inofensivo desarrollado en laboratorios que contiene genes del coronavirus. De esta forma el virus “falso” se replica en las células y genera una respuesta inmune al virus “real”. La vacuna rusa Sputnik-V es de este tipo.

Vacunas basadas en proteínas: En este caso, las vacunas contienen proteínas del coronavirus, pero ninguna información genética del mismo.

Algunas contienen proteínas completas, otras, fragmentos de éstas. Dentro de esta clasificación se encuentran vacunas desarrolladas con nanotecnología las cuales consisten en cápsulas tan pequeñas que son minúsculas comparadas con el tamaño de una célula.

Vacunas con coronavirus inactivo o atenuado: Éstas son desarrolladas con coronavirus débiles o muertos que aún contienen los genes necesarios para que nuestro sistema inmune desarrolle sus propios anticuerpos.

El trabajo de desarrollar una vacuna

Todas y cada una de estas fases, así como la tecnología utilizadas para su desarrollo, solían tomar años en llevarse a cabo, pero el día de hoy ha sido posible en meses gracias a los avances tecnológicos en temas de biotecnología, simulación computacional y medicina. Hoy más que nunca nos damos cuenta de cuánta falta hace invertir en ciencia y tecnología.

La OMS trabaja en conjunto con todas las entidades involucradas en el desarrollo de la vacuna, así como con sociedades civiles y filantrópicas, ya que su principal preocupación es darles acceso a las personas más vulnerables.

A través de su iniciativa COVAX buscan ofrecer acceso a diagnósticos, tratamientos y vacunas para atacar la pandemia de la covid-19.

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